
Nosotros somos gente normal de esa que no se enrolla con nadie que lleve unos zapatos feos y es capaz de comprarse un disco o un libro solo por una portada bonita de pelotas.
Inaguramos esta sección con Tigermilk de Belle & Sebastian. Un disco que no puede faltar en tu discoteca si lloras con facilidad y te enamoras doce veces al día. Fue el primer trabajo de los indies escoceses por antonomasia. Publicado en 1996, de esta joya solo se lanzaron 1000 vinilos los cuales desaparecieron en un pis pas. Desde ese momento la boca oreja hizo el resto encumbrando a Stuart Murdoch y los suyos como reyes del pop redondo. En el 99 se reeditó el disco y hoy se puede conseguir con facilidad en formato plástico. No hay un trabajo mayor de Belle & Sebastian y a pesar de las maravillosas portadas de cada uno de sus álbumes ninguna alcanza el poder ensoñador de Tigermilk.
La foto fue disparada por el propio Murdoch, un majete algo raro cuyo estado anímico es un laberinto donde todo es posible.
La imagen en cuestión es un retrato de una mujer en una bañera, ella sostiene entre sus brazos un pez peluche atigrado. Parece feliz cuidando a su cachorro mientras le dice algo como es la hora de tu baño con mamá. Aunque existe otra teoría cuyos argumentos se centran en que la mamá en cuestión está a punto de dar la teta a su bebe pez. La instantánea transmite confianza y amor hacia esa chica que deslumbra con su luz. No parece que las cosas vayan a ir mal mientras ella siga con nosotros. En realidad es un preludio de lo que nos vamos a encontrar cuando comencemos a escuchar las canciones. La calidez y templanza del pop con Mayúsculas. Un disco plagado de momentos que nunca más volverán a repetirse y el mejor comienzo para adentrarse en el mundo de Belle & Sebastian.






Sus fotos nos gustan por captar los momentos que en alguna ocasión todos hemos vivido. Son cotidianas, noctámbulas, a veces feas y a veces sucias. Desprenden amor y sexo del que solo se puede compartir. Lo bueno de Sandy es que no se corta un pelo consiguiendo acercar la magia de lo sencillo a los ojos que observan sus instantaneas. Sabe sacar el lado sexy de todo aquello que enfoca despertando nuestro alter salvaje con el que eres capaz de romper los leotardos a tú chica y los calzoncillos a tú chico y además repartiros moratones. 



